La inteligencia artificial no es el fin de la traducción, pero sí el fin de la traducción de calidad. La traducción por máquina crea un borrador sin respetar la sintaxis o la estructura del idioma destino, requiriendo un importante trabajo de edición posterior que llevará más tiempo que traducir el texto “desde cero”. Es más, la traducción automática compromete el significado de la traducción, al obligar al traductor a trabajar con un texto que suena literal y forzado y en el que hay que hacer un considerable corta-pega para restablecer el orden natural del idioma destino.
La consecuencia de la traducción asistida por ordenador es que elimina la parte de trasladar un idioma al otro, pero al requerir un importante trabajo de edición, las agencias pasan el texto al traductor pagándole la mitad de su tarifa por considerarlo solo edición. Por tanto, el sector empieza a bajar tarifas y al traductor ya no le compensa trabajar por menos ni pagar la cuota de autónomo con tarifas tan bajas. Por tanto, van quedando menos traductores cualificados en el mercado y poco a poco la carrera en Traducción e Interpretación va perdiendo terreno.
Algunos tipos de traducción son más adecuados para la traducción automática que otros, como la traducción técnica, por ejemplo, y textos de informática, que son muy literales y tienen bastantes palabras en inglés. Sin embargo, es más complicado traducir bien un texto financiero por máquina. Los términos de seguros, de banca y de bolsa, etc. no se pueden traducir de forma literal, y traducir un balance o una cuenta de resultados por robot es imposible porque, como toda máquina, traducirá el texto palabra por palabra y los epígrafes de los estados financieros suenan hilarantes cuando son traducidos de forma literal.
La traducción jurídica y la traducción literaria tampoco valen para la traducción asistida: un pequeño error de traducción en un texto legal puede llevar a demandas judiciales multimillonarias para una empresa y dañar su reputación de forma irreversible. Asimismo, ningún robot puede captar los matices de un escritor, llevando a una pérdida o distorsión de toda la magia y belleza de una obra. Una maquina seleccionará el significado más común de una palabra, pero tal palabra tendrá varios sentidos según el contexto, por eso la traducción por maquina no es infalible y en muchos ramos de la traducción no se debería de plantear. A pesar de esto, muchas agencias la están empleando solo para después culpar al traductor de la mala calidad, viendo que las quejas del cliente no cesan de llegar… No es de extrañar que muchos traductores vayan abandonando este tipo de agencias porque están dañando de forma irreparable al sector, y que busquen trabajar solo en agencias serias que no usen robots. Y muchas de estas agencias están al borde de la quiebra por las constantes quejas de los clientes respecto a la calidad de sus traducciones hechas por ordenador…
En Financial-Legal Translation, no usamos traducción automática porque al final ésta causa más trabajo para el traductor que el que quita. Sin embargo, traduciremos sus cuentas anuales, due diligences, informes de auditoría y demás traducciones financieras, traducciones económicas, traducciones jurídicas y traducciones literarias a la mitad de precio que las grandes agencias, usando solo traductores profesionales cuando otras agencias están cobrando el doble por usar máquinas sin intervención humana, porque seguimos siendo una agencia pequeña, seria y de calidad, con los precios más competitivos del mercado, respetando las convenciones y estructura de cada idioma y la calidad e integridad de la traducción.

